El periodista deportivo (Richard Ford)

El Periodista Deportivo (1986)

Richard Ford (16-02-1944// ?)

Compactos Anagrama

396 Páginas

Precio Referencia .Cl $12.500

 

Las cosas siempre vienen y se van, y eso es ley de vida. Todo lo demás es una mentira de la literatura y por eso fracasé como profesor y por eso metí mi novela en el cajón y no volví a sacarla de allí.” Frank Bascome, protagonista de El periodista deportivo

La novela que en esta oportunidad tengo el gusto de reseñar merece una aclaración previa: consiste no en un libro aislado sino que en una trilogía compuesta por tres novelas de este autor, las que son, en el siguiente orden: “El periodista deportivo”, “El día de la Independencia” (ya reseñado por mí con anterioridad) y por último “Acción de gracias”.

Abordé la lectura de esta trilogía con un cierto temor. Deben ser cerca de dos mil páginas en total y la verdad es que no sabía qué había detrás de esta historia, por ello comencé por la segunda entrega, El día de la Independencia, por tratarse de la parte más premiada (tiene a su haber el premio Pulitzer y el Pen/Faulkner, ambos en el año ’98), pensando así que tendría más posibilidades de encontrar las bondades de este autor y sus relatos. Creo no haberme equivocado. Primero, porque luego de leer El día de la Independencia no pude evitar buscar El periodista deportivo, como si se tratase del cumplimiento de la palabra empeñada, y porque sé que apenas salga una versión económica de la recientemente lanzada Acción de Gracias también iré tras ella.

Pues bien, qué encontramos en El Periodista Deportivo. Mucho. Muchísimo. Y quizás al mismo tiempo nada. Más adelante aclararé esto. En esta primera parte de la mentada trilogía conocemos a nuestro protagonista, Frank Bascome. Él tiene en estos momentos treinta y ocho años, se ha divorciado hace muy poco tiempo, su hijo mayor Ralph ha muerto un poco antes –y ha sido parte de los motivos de su divorcio y obviamente ha marcado su vida- alguna vez hace un tiempo logró publicar un libro de cuentos que le dio cierta notoriedad pero fue incapaz de escribir un segundo libro. Fue académico en una universidad o college y finalmente ha caído casi por casualidad en el rubro del periodismo deportivo. Y sin embargo, este libro no tiene nada que ver con deportes.

Lo anterior es todo lo externo, el contexto que constituyen a Frank Bascome. Lo importante es lo que es él… y aquello es lo confuso y justamente donde radica todo lo brillante que tiene esta novela. Frank Bascome es fácilmente reconocible como un hombre moderno, que más que vivir la vida pareciera flotar en ella, con una displicencia extrema. Él ha renunciado a pelear por su matrimonio, dejándose derrotar, ha renunciado a la literatura, ha renunciado a sentir dolor por la pérdida de su hijo, ha renunciado también a ser parte de la vida diaria de sus otros dos hijos y más aún, pareciera haber renunciado a querer nada en la vida. Y no lo entendamos como un pesimista o un cínico impenitente. Es, simplemente, un hombre desencantado de la vida. Tantas veces golpeado que pareciera ya no reaccionar. Como si el árbitro hubiese llegado a 10 en su conteo para el Knock Out pero la vida, su adversaria, siguiera combatiéndole sin tregua. La contratapa de la edición que tengo en mis manos dice que a Bascome le ánima sólo una “moral de la apatía”; aquella frase me parece muy precisa. Tomo un ejemplo: “Lo que todos queremos en realidad es llegar a ese punto en el que el pasado ya no nos diga nada acerca de nosotros mismos y podamos seguir adelante ¿Acaso el pasado es representativo de la vida de alguien?”.

A Richard Ford, el autor, se le adscribe usualmente al realismo sucio, al mismo de Carver y Roth. Con el primero tiene una clara similitud: el uso del lenguaje. Carver escribe –y en sus entrevistas así lo confirma- como si suprimiera palabras, para dejar frases cortantes, efectivas, breves y precisas. Richard Ford escribe con la soltura con la que cualquiera se cepilla los dientes. No hay frases rebuscadas, ni diálogos complejos, ni pensamientos abstractos, no más allá al menos de los que haría un tipo común y corriente como Frank Bascome. Es un agrado pasar las frases, las hojas, los capítulos y no sentir como si se tratase de un trabajo hacerlo.

En suma y para redondear la idea, en El Periodista Deportivo tenemos la piedra de partida para esta trilogía que no es más que una instantánea, bastante aciaga, de la vida “moderna”. Sin anestesias, adornos ni treguas. Acá no encontrarán narrada una historia, sino que verán fotografiado el día a día, la cotidianeidad misma. Por eso decía que acá no se cuenta ninguna historia, porque no pareciera entretejerse una narración ficciosa. Es el arte de un retratador. En manos de quien fue considerado por el maestro Raymond Carver como el mejor escritor Estadounidense activo. Y lo mismo está sosteniendo paulatinamente la crítica literaria. Desde mi humilde punto de vista: un imperdible contemporáneo.

 

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2 Comments

  • Uff me ganaste esta reseña jeje Estoy a unas cuantas páginas de terminar este libro, pero tu reseña esta muy buena. Es un libro donde la trama esta debajo de lo importante, casi subliminal jeje<br />Jugandosela por uno de la trilogía, cual encuentras mejor, este o el dia de la independencia?<br />Saludos, Diego Soto.

  • Dificil respuesta. Bien dificil la verdad. Porque aunque entre la concepción de una novela y la otra (me refiero a las 2 primeras partes) pasaron más de 10 años, al leerlas -e incluso en desorden como lo hice yo- no da la apariencia, en ningún caso, de tratarse de dos libros distintos. Hay una continuidad no sólo en la historia, sino que en el tono, en el tinte y en los colores que tiñen el libro

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