Taller
Gabriel Zanetti
Narrativa Punto Aparte
2025
Leer para no llorar: una novela sobre el duelo.
Taller es la primera novela de Gabriel Zanetti después de haber pasado por la crónica, la poesía, la edición y la docencia. Narrada en primera persona, cuenta la historia de Alfredo Solar, un hombre de cincuenta años, viudo desde hace un año y medio, que se dedica a vender y enmarcar cuadros y que, por recomendación de su chamán, decide inscribirse en un taller literario como una forma de enfrentar sus conflictos y buscar, a través de la escritura, una posible sanación en distintos ámbitos de su vida —su chamán es más bien su terapeuta o más bien parece ser una voz interior del narrador que no le permite alejarse de Rita—. En ese espacio conoce a la profesora Negrete, con quien tomó el taller de escritura porque la encontró bonita y porque podía llegar al lugar donde dictaba las clases caminando. Y también a Andrea, una de las alumnas del curso, con quien mantiene una suerte de romance contenido.
En el taller, Solar realiza ejercicios que él mismo describe como “disparadores”: Negrete propone frases breves, aparentemente simples, como “Es domingo, llueve y estoy solo” o “Vestirse a oscuras”, que funcionan como puntos de partida para la escritura. Este tipo de ejercicios —como alguna vez le escuché al propio autor— no surge de la nada, sino que se inscribe en una tradición pedagógica que Zanetti conoció cuando tomó clases con la destacada escritora española Marta Sanz, ganadora del Premio Herralde de Novela en 2015.
En ese espacio, Solar comparte con otros ocho estudiantes, todos considerablemente más jóvenes que él: treintañeros, con casi veinte años menos que nuestro querido protagonista. “Qué distinto es tener treinta a tener cincuenta. Algo se pone más lento, posiblemente la mirada”, reflexiona. Incapaz de conectar con ellos, los percibe como presencias difusas, seres sin nombre ni rostro. Para Solar, en realidad, solo existe Negrete. “Pensé que me iba a poner a llorar en la consulta por estar traicionando de alguna forma a Rita”, confiesa cuando considera la posibilidad de invitarla a salir.
La novela aborda temas como la soledad, el miedo a volver a sentir, la culpa que provoca la posibilidad de rehacer la vida y la dificultad de salir del duelo. “Yo me siento incapaz de sobrellevar una relación. Nunca he podido tener sexo con mujeres sin establecer una relación afectiva. Esas historias de que fui a bailar con una mina y terminamos en mi casa nunca me han sucedido”, nos explica el narrador protagonista. Solar no logra desprenderse de su pasado con Rita; se siente incapaz de retomar una vida sexual y social normal. Incluso ella se le aparece en los momentos más íntimos, como cuando se masturba, y termina llorando: “Intenté masturbarme y terminé llorando. Se me apareció una imagen de Rita conmigo en una sala de la facultad de ingeniería”, nos confiesa.
Taller es un libro que dialoga constantemente con personajes como Arturo Bandini, de John Fante, y con autores como Hemingway y Faulkner, a quien Solar los lee. Taller es, sin duda, el libro más maduro de Zanetti. Alfredo Solar es un personaje entrañable como los que él mismo lee y cita: deprimido, ansioso, alcohólico, lector empedernido que encuentra en la literatura un refugio, torpe y melancólico. Zanetti logra, con ironía y en un tono confesional, retratar una cierta masculinidad santiaguina sin grandes giros argumentales, pero con una profundidad emocional que desarma. En su mundo, “tener sexo con tu profesora de literatura es la gloria”, y eso parece ser lo más alto a lo que puede aspirar este personaje herido y extraviado.
Solar es un hombre quebrado, que quiso ser escritor en su juventud pero que “se dedicó a tomar no más”. Taller es, en el fondo, una novela sobre el duelo, el dolor y el miedo que implica sobrevivir a la pérdida del amor; sobre la posibilidad —y el riesgo— de volver a empezar. Pero también es una novela sobre la literatura y el humor, no como formas de olvido, sino como compañía: una manera de entender qué parte de nosotros sigue esperando a quien nunca regresará.
