La patria cruda (Nicolás Cruz Valdivieso)

La patria cruda

Nicolás Cruz Valdivieso

Kindberg Editorial, 2026

ISBN 978-956-9707-25-4

198 páginas

 

La patria cruda es un texto que se sitúa a medio camino entre el conjunto de relatos y la novela coral; es, podríamos decir, una novela en cuentos, dado que cada relato no solo funciona de manera autónoma, sino que además al leerse secuencialmente estos poseen una progresión dramática y un sentido de totalidad. La lectura acumulativa de los relatos modifica y profundiza la comprensión de los anteriores. Los vacíos de un cuento se resuelven o expanden en el siguiente.

El libro está dividido en cinco relatos. En el primero de ellos, llamado “Historia de un conserje”, su protagonista, Mauricio, es un hombre que sufre insomnio crónico por lo que consigue con facilidad el cargo de conserje en el edificio Nuevo Amanecer. Este edificio es uno de los llamados “guetos verticales”, ubicado en Estación Central, con sus inmensas torres y porcentajes de ocupación fuera de toda racionalidad. El texto presenta al edificio tal como lo hace la prensa: un microcosmos sobrepoblado y multiétnico donde conviven inmigrantes peruanos, colombianos, venezolanos, y haitianos junto a redes de narcotráfico, reguetón permanente, peleas de todo tipo, gritos a toda hora.

Mauricio no es más que un trabajador imposibilitado de ordenar nada, ni su propia vida, ni sus horarios de sueño, ni sus finanzas escuálidas que necesita mejorar de cualquier modo ahora que será padre. Todo ese caos y falta de estructura se ve reforzado pronto por el comienzo del estallido social en Chile, el de octubre de 2019.

El estallido activa la memoria del territorio en que se emplaza el edificio en “Guerreros del ayer”, relato que devela que la torre fue construida sobre una antigua casa de seguridad de la resistencia dictatorial.

En “El underdog”, el relato nos sitúa claustrofóbicamente en el interior del departamento de La Colombiana quien maneja un cartel de drogas en el edificio. Carla mantiene amarrado a Dany, y en cualquier momento disparará contra él. Lo que se nos presenta es un texto a medio camino entre el diálogo y el tenso monólogo de Dany, quien intenta convencer a la mujer de que no le dispare, contándole su propia vida. Es, sin dudas, el relato menos logrado del conjunto.

Finalmente “Ha nacido una estrella” sigue el contexto previo de Carla hasta llegar a vivir al edificio Nuevo Amanecer y en “La muerte de un hermano”, hace lo propio para llevar hasta ahí al escultor, hijo-cuidador de su padre en silla de ruedas. En este último hay una suerte de redención fraternal hermosa, que ocurre en el contexto del estallido, entre padre e hijo que, junto a los fuegos y protestas de la calle, vuelven a encontrar un destino común.

En La patria cruda los temas son la memoria histórica reciente —añadiéndose a la serie de libros que comienzan a retratar el estallido social de 2019—, la fragmentariedad del espacio urbano, la migración, las condiciones de vida y también, por supuesto, las condiciones laborales en los espacios de trabajo. El edificio Nuevo Amanecer, no solo es una ironía en cuanto a su nombre, sino que además su mera existencia como gueto vertical ironiza la siempre incumplida promesa del modelo económico neoliberal de postdictadura. La relación directa está hecha en los relatos; el edificio está materialmente construido sobre las ruinas de la resistencia contra la dictadura. Es justamente la imagen de una derrota. En él se pasean los fantasmas de los muertos, de los sueños y las esperanzas. Esos mismos fantasmas merodean Santiago durante el estallido; otro nuevo hatajo de esperanzas rotas. El edificio, en sí mismo, es un catálogo de cuerpos desechados de la sociedad, tal como lo es todo gueto. Ese apodo “gueto”, si bien resulta peyorativo cala rápidamente en el vocabulario social porque describe con precisión la idea de personas y cuerpos abandonados, desechados por el sistema a un margen. Todos los personajes de este libro conllevan un trauma: son personas arrojadas al margen por el sistema. Sin casas mínimamente aceptables, donde solo queda aguantar, aceptar, apretar los dientes, porque la violencia del entorno es constante.

Lo mismo ocurre con la estructura del libro: es un libro “roto”, hecho de jirones, tanto como la vida de sus personajes, tanto como la vida de cualquier persona que viva en el edificio Nuevo Amanecer. Por ello, es que es funcional a esta novela en cuentos que el relato final tenga como coprotagonista a un padre que sufre demencia, un personaje que está perdiendo la cabeza, tal como tantos monumentos están también siendo descabezados en las calles del estallido, en una suerte de quiebre de la racionalidad del Estado.

 La patria cruda es una novela en cuentos que se circunscribe en este naciente conjunto de relatos en torno al estallido —o narrativa del estallido— que no pretende ser una descripción sobre su estética ni sobre el momento, sino que más bien aborda el fracaso de la tesis de la vuelta a la democracia, la del supuesto oasis de Latinoamérica, la de la derrota del mercado para darnos como sociedad, ese supuesto bienestar que nos prometió a todos. En eso, más allá de los altos y bajos que puedan tener estos relatos en sí mismo, este libro triunfa porque consigue cabalmente su cometido.

G. Soto A.

Cofundador y administrador de Loqueleímos.com. Autor de "Liquidar al adversario" (2019, Libros de Mentira).

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