Oye Gabriela (Elisa Clark)

Oye Gabriela (2020)

Elisa Clark (1973)

Los perros románticos

ISBN 978-956-9594-39-7

188 páginas

 

El breve título Oye Gabriela, insinúa el tema del libro, pero su lúdica portada despista todo lo que puede insinuar el nombre Gabriela en un libro publicado en Chile. Ante esto, la contraportada —escrita por Carmen Berenguer— aclara el despiste, al señalar que un título alternativo pudo ser Los papeles de Mistral, y además, que es una novela, por afirmar que hay una narradora/protagonista a la vez.

En esta historia hay diversos personajes, varias ciudades y una disímil cronología. Sin embargo, no todos los personajes interactúan entre sí en estas ciudades y en esta atemporalidad, que la autora escribe sin desorientar al lector, emergiendo como asunto común: la fascinación por los papeles, tanto cartas como bocetos, que le sobrevivieron a Gabriela Mistral.

En la novela, tal fascinación al interior del gremio literato no es sinónimo de cooperación grupal y serenidad individual, por el contrario, es competencia sectaria y desasosiego personal. Entonces, quizás, hay una triada autora/narradora/protagonista donde los personajes, al igual que los papeles mentados, existen en el mundo real.

Si esto es así, Elisa Clark —seudónimo de la autora— hace trascender una realidad en su relato con personajes como Pedro Pé, un aparecido que figura con un aporte novedoso a los estudios mistralianos; Von Tulip, investigador que mantuvo correspondencia con la poeta cuya vida reputada avanza deprimentemente; Hortense, autora de un libro por publicar que comenzó hace 20 años atrás, pero aún persiste; Regine, la narradora/protagonista que mientras prepara una ponencia para un congreso se considera esclava y médium de Mistral. Algo similar ocurre cuando la autora describe el ambiente de unas sesiones de la SECH, cuyas gente se presentan como mediocre, conflictiva y androcéntrica.

Vale destacar a Dalia Moreno, personaje que en la novela es una ex secretaria de Gabriela Mistral y que la autora utiliza para insinuar una imagen novedosa de la poeta. Sucede que Mistral tiene dos imágenes principales: la poeta de los niños o la poeta feminista, pero acá se entrevé en una intimidad laboral desde la experiencia de su secretaria, que es ficticia y verosímil al mismo tiempo, siendo un total aporte desde la imaginación. Relacionado con esto, hay un comentario sobre Doris Dana, a quien se le da la jerarquía en la relación entre ella y la premio nobel.

En los tres capítulos y en sus respectivos parágrafos, Elisa Clark hace una narración clara, directa y sin exceso de palabras. La lectura del Oye Gabriela interpretará a las personas —y sobre todo al gremio literato— que junto con disfrutar la acción de leer, disfrutan investigar y publicar, y también de cotejar la obra escrita de los autores con su vida privada.

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