Anna Karénina (Lev Tolstói)

Anna Karénina (1875-1877)
Lev Tolstói (1928-1910)
Alba Editorial (2010)
ISBN: 9788484284925
1002 Páginas
Precio Referencial €44 Euros

“Todas las familias felices se parecen, 

pero las infelices lo son cada una a su manera”. 
He leído en diversas partes la frase más bien mediática sobre que la novela, como género, ha muerto. En absoluto lo he creído cuando alguien lo expone, pero si hubiese alguien que lo argumentase basándose en este libro de Tolstoi como fin del género me sería muy difícil sostener el punto de vista contrario, sobre la buena salud de la novela. Anna Karenina es considerada por muchos la mejor novela jamás escrita. ¿Saben qué es lo peor de todo? Seguramente no están tan equivocados. Voy a ir directamente al argumento para ir ordenando el asunto y así sepan de qué va todo esto.
“-Las mujeres con sombra terminan mal generalmente -contestó una amiga de Ana.” 
Anna Karenina es la historia de varias parejas, pero esencialmente es la narración sobre la relación adultera entre Anna y el joven Vronski, una suerte de oficial de ejército. Anna es una mujer de clase alta, bien casada con un marido varios años mayor que ella, que siempre ha vivido una vida acomodada, y siempre le ha sido grato ser parte de esa vida social que luego le dará la espalda. Madre de un hijo es capaz de dejarlo todo por el amor de ese joven, escapar de su marido y abandonar incluso a su pequeño. Se confrontan a esta relación, y son a la vez motor y mecanismo para ir avanzando la historia, además de otras dos relaciones de pareja, la conformada por Oblonsky y Dolly (Darya Aleksándrovna), y finalmente la de Kitty (EkaterinaShcherbátskaya) y Levin (Konstantín Dmítrievich Levin). La primera de estas dos parejas al comienzo de la historia se está viendo enfrentada también a una relación adúltera de parte de Oblonsky, e irá desarrollandose en el libro una especie de entrega abnegada de esa mujer traicionada hacia su marido, no obstante el engaño sufrido. Por otra parte, la pareja Levin-Kitty es la representación del ideal moral de amor del autor. El mismo Tolstoi construye toda esta relación en base a sus propios ideales religiosos, tan presentes en las últimas etapas de su vida (Tolstoi, el más grande autor ruso que jamás haya existido, abandonó la literatura para dedicarse a la religión, o a la vida moral que él consideraba correcta –algún estudioso de la vida de Tolstoi podrá precisar bien este concepto, pero lo dicho es suficiente para entender el ideal elevado que intenta y consigue plasmar en esta relación y muchas veces en el personaje de Levin-).
“-He oído decir que las mujeres aman a los hombres hasta por sus vicios -empezó de repente-, pero yo odio a mi marido por su bondad.” 

Convengamos en que he sido irrespetuosamente escueto. El libro posee una infinidad de personajes bien definidos, y otros tantos que sólo son nombrados o pasan para escenas muy específicas. Tengo entendido que el total supera los cien. Ya se imaginarán cómo he minimizado todo el asunto. Por otra parte la historia comienza desde un punto pequeño en que van coincidiendo estas tres parejas y crece enormemente, de manera gigantesca, pero no sólo eso (cualquier escritor podría lanzarse eventualmente a la aventura de escribir un libro de 1000 páginas, con mayor o menor éxito). La narración va tomando una profundidad y distintos niveles de lectura que difícilmente puedan ser encontrados en otra novela. Y ya que caí en esto deseo abordar las preguntas difíciles sobre Anna Karenina. ¿Por qué esta novela es tan altamente valorada? Aquí les diría por un segundo: “olviden completamente el argumento” La historia, hermosamente narrada, de un realismo absoluto, en la que pareciera que la vida (esta vida, con los detalles que nos rodean, con nuestros propios escenarios, olores, sabores, imágenes) es tan sólo una herramienta para lo que está en el fondo.

En el fondo hay una historia moral. Pero no lo piensen mal, ni por un segundo, esta no es una historia moralizante. Tolstoi no está tratando de meternos sus ideas morales en nuestras cabezas, por el contrario, él va exponiendo todas sus dudas, sus entuertos y dolores de cabezas en los títeres que son sus personajes. La historia de Anna es esencialmente moral. De amor moral, o amor en ese caso en especifico. No porque sea un amor adultero (qué fácil sería eso), no porque haya abandonado a su hijo y a su marido (sí, claro que entran en el juego, pero no es el motivo fundante), es porque su amor con Vronski es un amor carnal, que no está basado en los principios elevados del amor a la manera que Tolstoi lo entiende. El amor de Anna es un amor fundado en la atracción que uno siente por el otro una noche de baile. Pero Tolstoi no se contenta con eso. Pone su antónimo en juego y también lo hace sufrir moralmente. Levin, el ideal del amor radicado en Kitty, y toda su existencia en la novela también es una representación moral. Y entiéndase problema moral.

Tolstoi debió haber sido un genio. Estamos hablando del año 1865, unos cincuenta años antes del Ulises de Joyce, el que le voló la cabeza a medio mundo, y dentro de esta narración tan humana, tan real, crea, 50 años antes que Joyce, la corriente del pensamiento, y hace que las mentes de sus personajes se vuelquen por primera vez en la historia en las páginas de un libro, revelándonos todo lo que por ellos está pasando, toda su confusión, su desamparo, sus penas y miedos.Yo sé que hay mil motivos para no embarcarse en la lectura de un libro de 1000 páginas. Sé que están los hijos, el trabajo, el merecido descanso, las obligaciones. Sé que hay un mundo sucediendo mientras alguien se abstrae en mil páginas. Sé que todos esos motivos son válidos, para mí también lo han sido en innumerables ocasiones. Pero si alguien les dijese algo como: “miren, allá hay una obra de arte, pero no es cualquier obra de arte, es probablemente la más elevada obra de arte en su género”, hay posibilidades de que en toda la historia de la humanidad no se haya creado obra más completa, bella y armónica dentro de ese ámbito y que además esté al alcance de ustedes, ¿lo dejarían realmente pasar? ¿De verdad no harían el esfuerzo al menos de detenerse un momento y contemplar aquella cúspide artística?

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2 Comments

  • Cuando termine de leer la obra fue prácticamente como si una costumbre de la vida cotidiana, familiarizada por completo, culminase, dejando un vacío bastante inquietante. Estoy de acuerdo, Ana Karénina es una novela extraordinaria que representa diversos tópicos sobre la moral representados en historias entrelazadas. Quizá algo que nunca me quedó claro es que nunca se habló sobre la familia de Ana quien en los últimos momentos se encuentra encerrada en un cuadro de soledad fatigante, desesperada. Cuando otros personajes entraban en esta disyuntiva siempre hallaban refugio en la familia o amigos.
    Además, quizá también la obra se preste -no sé si fue la intención del autor, es más una reflexión- para poner en tela de juicio los roles que la mujer desempeñaba en una sociedad conservadora y parametrada por la religión y sus límites que englobaba (por ejemplo: el impacto social que ocurría por el divorcio o el adulterio por parte de la mujer)
    Ante todo esto me formulo estas preguntas: ¿Hasta qué punto la “búsqueda de la felicidad” se traduce como una inmoralidad? ¿Deben o no existir límites para forjar esta felicidad? ¿Se debe desarrollar en ciertos lineamientos establecidos como la religión?
    En fin, fue una excelente lectura aunque no sé si habré leído de una buena editorial.
    Saludos.

     

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