Poemas y pomadas (Hernán Rivera Letelier)

Poemas y pomadas (2025 nueva edición y 1987, 1ra edición)

Hernán Rivera Letelier (1950)

Alfaguara

ISBN: 978-956-384-518-1

90 páginas

En el principio el novelista fue poeta. Sucede que antes de ser Premio Nacional de Literatura el año 2022, Premio Alfaguara de Novela el 2010, Caballero de la Orden de las Artes y las Letras de Francia 2001, y mientras aún era empleado en la Oficina Pedro de Valdivia, Hernán Rivera Letelier publicó —por la Editorial Eléctrica de Chile en 1987— su primera obra, un poemario titulado Poemas y pomadas. En la Nota del autor de la edición en comento, Rivera Letelier narra experiencias notables de sus años de poeta, destacándose su encuentro con Nicanor Parra en la SECH, donde lo abordó y le dijo: “usted es el culpable de que yo esté metido en este forro que es la poesía”, y cayéndole en gracia, Parra lo invitó a sus clases en la Universidad de Chile, a almorzar en el Restaurant Estadio y a su casa de La Reina. Una diferencia entre la publicación de 1987 y la de 2025, es que mientras la primera se limitó a 24 poemas por falta de presupuesto, la segunda suma un total de 44, aunque no se especifica cuáles son los poemas agregados en esta edición extendida.

La poesía de estos poemas, escritos en verso libre, se constituye de asuntos cotidianos con un lenguaje explícito y descifrado —un asunto para exponer es la distinción que hace el autor entre poema y poesía, en pocas palabras: en tanto el poema es un formato, la poesía es un atributo, y tal atributo, es la de poseer “soplo de vida”—. En la primera de las tres secciones del libro, Poemas, los versos son más extensos que en el resto de las secciones y tratan sobre el norte, la violencia y el infortunio, principalmente. La siguiente sección, Pomadas, tiene poemas que son de narrativa breve, cuentos cortos que tratan sobre distintos temas: un billete encontrado, la búsqueda de trabajo y la pesquisa de pareja, entre otros. La tercera sección, Albaricoques —palabra poco usada para referirse al damasco—, en su totalidad son poemas brevísimos como un microrrelato, es decir, similar a la anterior, pero con textos más cortos aún.

Lo más distintivo del libro —a juicio personal— son los albaricoques. Éstos, en sí mismos, podrían ser un formato y un atributo como lo fueron los artefactos de Parra o los recados de Mistral. A modo de ejemplo:

A CARREÑO

Que alegría, mi estimado Carreño
las veces en que mis hijos
pueden cometer la mala educación
de hablar con la boca llena

EPITAFIO A MI PADRE MUERTO EL 73

No levantéis de ese modo las cejas:
El viejo se murió de sillicos

PLEGARIA AL PASO

Señor
hazme invisible
como un buen arbitro de box

Cada uno de estos tres albaricoques está citado de manera completa y tiene la inteligencia de contraponer lógicas.


Una retrospectiva a Poemas y pomadas enseña la génesis creadora del autor en relación a su propia obra. Si bien este poemario fue publicado antes que toda su obra narrativa, al leerlo después de ésta, arroja como observación que estos poemas, pomadas y albaricoques poseen el atributo —o soplo de vida— de sus novelas, en razón que el norte chileno, la violencia política, el desdichado infortunio y el humor ilógico que centralizan esta obra poética, centralizan su obra novelística también, es decir, la lírica de Hernán Rivera Letelier es el antecedente de su narrativa.

Pablo Rivas Pardo

Cientista Político y Master en Relaciones Internacionales. Autor de reseñas de libros en Revistas Académicas (2011 y 2018) y en la revista digital Tipos Móviles (2018 y 2021). Publica en "Lo que Leímos" desde el año 2021.

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