Throguel Online (Nicolás Meneses)

Throguel Online (2020)

Nicolás Meneses (1992)

Emecé Editores

ISBN 978-956-9956-42-6

Páginas: 192

 

Throguel Online es un relato construido sobre el esquema de un videojuego moderno. En el juego del mismo nombre pasa sus días Alfonso, o Crown, como se llama en el juego, y está tan inmerso en él que incluso tiene dificultades para pasar de una realidad a la otra, de un mundo al otro. Fue separado de su hermana Hana y del único modo que le parece posible conectarse con ella es a través de sus respectivos personajes en el mundo del M.M.O.R.P.G. en que ambos se encuentran cada noche. Alfonso planea el rescate de Hana, un rescate que se urde en los mundos ligados que él mismo tiende a confundir, a pesar de que ya no es un niño, a pesar también de que lo que tiene entre manos es hacerse cargo de su pequeña hermana menor de edad.

“Mi hermana no aparece en mi árbol genealógico. Mi hermana es la tumba de mi madre. Yo soy el andén de salida de mi padre: medios para escapar de la laguna. La ausencia de fotos de mi padre es el vacío más grande que dejó. Su imagen se desvanece con el pasar de los años, con la implantación de nuevas experiencias virtuales. La foto de mi madre es un edema en mi espalda (…)” (página 46)

Nicolás Meneses construye personajes sin filiación. Los héroes de su relato son dos hermanos separados, de padres muertos o inexistentes. Padres que no están, que desaparecieron, que cualquiera sea el caso fracasaron en su rol de darles cualquier tipo de seguridad o sustento. Siendo así, buscan protegerse con las precarias maneras que tienen a su alcance. El videojuego resulta ser la única forma que tienen de relacionarse afectivamente no solo uno con otro, sino que también con sus pares generacionales. Alfonso atiende un Cíber en una villa a la que asisten a diario otros jóvenes como él, y toda su experiencia vital se reduce a las aventuras que tienen dentro del esquema del juego. El relato mismo de Throguel Online, narrado en primera persona por Alfonso, tiene la estructura de un video juego: contiene entradas de un blog explicando el desarrollo del mismo, chats con las conversaciones que ocurren en las misiones que bajo el nickname de Crown lleva a cabo con sus compañeros de clan. Nada de esto es casual. El espejeo entre la narración con el videojuego, como si una cosa fuera la otra, como si la vida fuera el juego o la forma de relacionarse con el mundo que es Throguel, da cuenta de los mecanismos que tiene Alfonso para enfrentar el plano de la realidad.

“¿a quién le gustaría ganarse una deuda de por vida con sus padres? Supongo que a nadie, pero muchos olvidan esa transacción moral. Lo peor es cuando debes ir a vivir con otros familiares o algún caritativo ser humano. Ahí se abre una cuenta cuyo precio y factura es incalculable. ¿Qué hacer en esos casos?, ¿dónde huir cuándo se está entre el Sename y los familiares más cercanos, la piedad de algún conocido, la frustración de algunos padres estériles?” (página 95)

Nicolás Meneses construye un narrador afectado en su percepción. Es, como tal, un narrador en el que los lectores no podemos confiar plenamente. ¿Cuánto de lo que dice es verdad? Ese es, probablemente, el punto más alto del relato. Desde ahí se construye una novela en la que cabe desconfiar de todo: de los padres ausentes que han fallado, de los hijos que se crían a sí mismos, de un sistema que violenta a unos y a otros, que exige un trabajo a tiempo completo que excluye cualquier posibilidad de que adultos y niños se relacionen de manera cabal, y que estos últimos no queden a la deriva, creciendo como mejor pueden, con las influencias que ellos mismos escogen, antes de ser realmente capaces de elegir.

Throguel Online puede leerse meramente como una aventura juvenil, como el viaje del héroe para efectuar un rescate. Pero también puede leerse, y ahí es donde radica su belleza, como un intento de rebelión fallido, una rebelión inútil contra un sistema completo que ha hecho posible que todos fallemos en nuestras relaciones. Que un muro virtual se interponga entre nosotros. Donde la tecnología ha dejado de ser algo de lo que nos servimos, para pasar a ser un lugar donde nos conectamos para relacionarnos y que pareciera que jamás abandonamos por completo, tanto como la visión borrosa y descolorida de su protagonista, cuando debe enfrentarse al mundo chato y sin destino de la burocracia y sus calles planas que exigen que se vuelva alguien productivo para ser digno de cuidar a su propia hermana. Como si entre productividad y afecto hubiera una línea directa que Alfonso es incapaz de entender.

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