Taller
Gabriel Zanetti
Narrativa Punto Aparte
2025
Leer para no llorar: una novela sobre el duelo.
Taller es la primera novela de Gabriel Zanetti que narra en primera persona la historia de Alfredo Solar, un hombre de cincuenta años, viudo desde hace un año y medio, que se dedica a vender cuadros y decide inscribirse en un taller literario por recomendación de su chamán —quien más bien es su terapeuta o más bien parece ser una voz interior del narrador que no le permite alejarse de Rita—. En ese espacio conoce a la profesora Negrete y a Andrea, una de las alumnas del curso, con quien mantiene una suerte de romance contenido.
La novela aborda temas como la soledad, el miedo a volver a sentir, la culpa que provoca la posibilidad de rehacer la vida y la dificultad de salir del duelo. El narrador no logra desprenderse de su pasado con Rita; se siente incapaz de retomar una vida sexual y social normal. Incluso ella se le aparece en los momentos más íntimos, como cuando se masturba, y termina llorando. Es un libro que dialoga constantemente con personajes como Arturo Bandini, de John Fante, y con autores como Hemingway y Faulkner, a quien Solar los lee. Taller es, sin duda, el libro más maduro de Zanetti.
Alfredo Solar es un personaje entrañable: deprimido, ansioso, alcohólico, lector empedernido que encuentra en la literatura un refugio, torpe y melancólico. Zanetti logra, con ironía y en un tono confesional, retratar una cierta masculinidad santiaguina sin grandes giros argumentales, pero con una profundidad emocional que desarma. En su mundo, “tener sexo con tu profesora de literatura es la gloria”, y eso parece ser lo más alto a lo que puede aspirar este personaje herido y extraviado.
Solar es un hombre quebrado, que quiso ser escritor en su juventud pero que “se dedicó a tomar no más”. Taller es, en el fondo, una novela sobre el duelo, el dolor y el miedo que implica sobrevivir a la pérdida del amor; sobre la posibilidad —y el riesgo— de volver a empezar. Pero también es una novela sobre la literatura y el humor, no como formas de olvido, sino como compañía: una manera de entender qué parte de nosotros sigue esperando a quien nunca regresará.
