El coronel no tiene quien le escriba (Gabriel García Márquez)

El coronel no tiene quien le escriba (1961)
Gabriel García Márquez (1927 – x)
Editorial DeBolsillo
99 páginas
Precio referencial $3900 (tapa dura de colección); $2900 (tapa blanda)
Reseña enviada por:
Joaquín Pérez
“Así es –suspiró el coronel-. La vida es la cosa mejor que se ha inventado” (Pág. 63)
“-Dime, qué comemos.
El coronel necesitó setenta y cinco años –los setenta y cinco años de su vida, minuto a minuto- para llegar a ese instante. Se sintió puro, explícito, invencible, en el momento de responder:
-Mierda.”(Pág. 99)
El tremendo escritor colombiano Gabriel GarcíaMárquez ha dicho que su obra El coronel no tiene quien le escriba es la obra más simple que ha escrito. Pero muy a pesar de su simpleza y de su corta extensión, El coronel es una de las más grandes obras latinoamericanas –y mundiales, porqué no- del siglo XX, y así la han aceptado variados escritores de este lugar del mundo, como Mario Benedetti quien afirma que El coronel es La obra maestra de García Márquez, o como Roberto Bolaño que ha dicho que esta obra es, sencillamente, perfecta.
            La pregunta obvia sería saber qué tiene esta obra que refleja tanta admiración entre sus lectores, lo que por supuesto no es de fácil respuesta. La historia trata de un coronel que vive junto a su mujer –ambos ancianos que albergan entre las pocas pertenencias materiales que aun tenían, a un gallo de pelea que era de su hijo –Agustín-, el cual fue acribillado en la gallera del pueblo. Este gallo es como la gallina de los huevos de oro, con la clara diferencia de que este animal es un muy buen peleador, al punto de que prácticamente todo el pueblo esperaba a que llegara el mes de enero para apostarle todos los centavos que tuvieran a este animal. Era un negocio redondo para todos, y así se lo hacían sentir al propio coronel que por cada favor que le pedía a algún personaje de Macondo, este les respondía “no se preocupe coronel, en enero nos arreglamos”. El dilema está en que la vida precaria del coronel y su esposa se hacía insostenible, al punto de que esta le incita a vender el gallo para obtener un poco de dinero y así mejorar en algo su situación; ya no tenían qué vender para subsistir y el inagotable asma de la esposa del coronel la tenía prácticamente en la agonía.

            Ciertamente que este libro es muy difícil de interpretar. Su misma extensión pareciera complicar su naturaleza –en torno a si se trata de una novela o un cuento-, pero hay algunos elementos que permiten corroboran ciertas hipótesis. La obra plantea una situación específica, un problema que enfrenta al protagonista contra su propia vida y la de su esposa, que afecta a la dignidad de ese núcleo familiar ya bien desgastado, y que tensiona la vida privada contra la vida publica. Existe una tensión también entre la política y el mundo social: Macondo parece ser un mundo poblado por la corrupción, los arreglos informales que terminaron beneficiando a ciertas personas y a otras que los dejó al amparo de su propio azar –como al propio coronel, que pasó quince años esperando su pensión por ser veterano de la guerra civil, yendo todos los viernes a esperar a la lancha con el correo que debía traer su ansiada carta. La propia personalidad del protagonista encierra un enigma profundo acerca de su comportamiento con las demás personas: su misma esposa le criticaba su poco carácter, su poca conciencia ante la miserable situación en la que se encontraban; pero a pesar de todo, el coronel parecía tener una convicción bien fuerte que se ve reflejada en los últimos diálogos del último capitulo.
Extracto de la película “El coronel no tiene quien le escriba”
            El final impacta. Su inicio también. Eso habla de la genial prosa de García Márquez expresada en la gran mayoría de sus obras. El coronel no tiene quien le escriba es de un realismo social propio de los países sudamericanos, y tiene una leída histórica muy amplia, lo que permite un estudio interdisciplinario expedito. Una lectura absolutamente recomendable, que otorga días enteros de conversación y que entrega una visión humana del mismo hombre entre sus propias penurias y las de otros.

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