Si me necesitas, llámame (Raymond Carver)

Si me necesitas, llámame (2000)
Raymond Carver (25-05-1938//02-08-1988)
Compactos anagrama (2004)
126 Páginas
Precio Referencial .Cl $8.000

¿Quién lee cuentos hoy en día? Cuando todo parece haber sido inventado, cuando ya no parecieran quedar más esperanzas en el mundo, cuando las monotonías se entreveran volviéndose una gran madeja, cuando la televisión, los diarios que más bien parecen revistas, cuando todo nos inunda con (des)información, quién se detiene un momento y lee precisamente cuentos. Yo lo hago, y a veces no sé por qué. Tampoco he logrado entender cómo fue que este hombre, el escritor de estos cuentos, el maestro Raymond Carver, logró rehacer su vida para construir “en los descuentos” de su existencia una exitosa carrera de escritor, luego de haberlo perdido todo o prácticamente todo… y finalmente llegar a escribir estos increíbles relatos para nosotros, los improbables lectores.
Raymond Carver bebía. El hombre fue francamente un borracho perdido por años. Luego conoció a su segunda esposa, Tess Galagher, y como en las historias con finales felices con ello dejó de beber los últimos 10 años de su vida, como si eso fuera todo lo que hubiese estado esperando. Finalmente murió de un cáncer de pulmón a la edad de 50 años. Quiero volver un poco atrás. Carver superando el alcoholismo. Carver marcando toda su narrativa con el aroma ácido del alcohol. Con la humillación del bebedor empedernido. Con la insensible falta de dignidad del alcohólico impenitente. Los personajes de Raymond C. son demasiado humanos. Parecen haber sido golpeados tantas veces por la vida misma que ya no acusan el golpe, ni saben de dónde viene, ni por qué y ni siquiera la respuesta a ningún por qué. A ninguno. Son hombres y mujeres comunes y corrientes, hombres promedio, hijos de vecinos cualquieras, tan comunes como nosotros mismos y en ese mismo sentido, tan propios, tan singulares.
Este conjunto de cuentos en específico es un libro póstumo. Tess Galagher tiene el gran mérito de haber devuelto a la vida dos veces a Carver. La primera cuando lo recuperó del alcoholismo, la segunda cuando recopiló estos relatos e hizo posible su publicación póstuma. Encontrados entre sus cosas. Perdidos en el tiempo. Destinados seguramente, sin la intervención de su última esposa, al más completo olvido. Y no piensen por un minuto que estos relatos son, como normalmente ocurre en estos casos, el medio para obtener dinero de las líneas que el mismo autor habría desechado si siguiese vivo. Estos cuentos se encuentran bien acabados y definidos, y en cada frase y renglón puede leerse y observarse el puño de Carver. Se encuentra compuesto por cinco relatos descubiertos por la viuda en diferentes momentos de su vida, post muerte de su esposo, momentos que nos son contados además en el correspondiente epílogo. Desfilan ante nuestros ojos un alcohólico tratando de redimirse, recomenzando a escribir luego de años de no hacerlo, mientras trata de sobrellevar la ruptura con su ex esposa (bastante autobiográfico), niños que fallecen sin culpa, dejando padres expuestos a las suyas, mujeres que recuerdan a sus anteriores maridos en desmedro del presente y un largo etcétera propio de la fauna Carveriana. Todo ello cruzado por la pluma precisa, escueta, brevísima y cortante de Raymond Carver.
Realismo sucio, han llamado a esta corriente literaria. A veces no sé a qué viene eso de sucio, cuando la realidad de Carver es tan, pero tan cercana a la vida misma.
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2 Comments

  1. says: S.

    Mi comentario iba más bien al hecho de que la realidad en sí misma tiene mucho de sucia, de cloacas como tú dices. Por ello, al tildar este "estilo" como realismo sucio parecieran atribuirle a esta corriente aquello de ensuciar la realidad, cuando me parece que no es Carver (y demases adscritos) quienes ensucian la realidad, sino que la realidad la que ensucia sus historias.

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