Sueño en Guadalajara y otros cuentos (José Baroja)
Terra Ignota Ediciones (Barcelona, España)
José Baroja
ISBN: 978-84-126743-5-4
Número de páginas: 178
“Escribir para no acostumbrarse”
RESEÑA POR DANTE G.
Sueño en Guadalajara y otros cuentos es uno de los libros más políticos de José Baroja, no porque formule consignas ni discursos explícitos, sino porque sitúa la literatura en un punto de fricción permanente con la realidad. Los relatos que componen el volumen trabajan desde la experiencia urbana contemporánea —la ciudad mexicana, pero también cualquier ciudad latinoamericana— como un espacio de desgaste, control y resistencia mínima. Aquí escribir no es un gesto ornamental: es una forma de mantenerse alerta.
Desde el cuento que da título al libro, Guadalajara aparece como un territorio ambivalente, onírico y hostil a la vez. No se trata de una ciudad monumental ni turística, sino de una urbe atravesada por trayectos laborales, oficinas públicas, filas interminables, hospitales, migraciones y cuerpos cansados. Baroja observa estos espacios con una mirada que combina ironía, compasión y lucidez crítica. La ciudad es un organismo que devora lentamente, y los personajes sobreviven en ella mediante pequeñas estrategias: recordar, narrar, insistir.
En la mayoría de los relatos, los protagonistas son sujetos desplazados: trabajadores precarizados, extranjeros, ancianos, niños, narradores que escriben desde la marginalidad simbólica. No hay heroísmo ni épica; lo que se narra es el esfuerzo por sostener la dignidad en contextos que tienden a erosionarla. La violencia —social, institucional, económica— nunca aparece como espectáculo, sino como una presencia estructural que condiciona la vida cotidiana.
Uno de los procedimientos más relevantes del libro es la incorporación de la escritura dentro de la escritura. Varios relatos reflexionan, de manera directa o indirecta, sobre el acto de narrar: quién escribe, desde dónde, para quién y con qué consecuencias. Esta dimensión metaliteraria no es un ejercicio de virtuosismo, sino una pregunta ética. Escribir, parece decir Baroja, no cambia el mundo, pero permite nombrar aquello que el sistema intenta volver invisible.
Formalmente, los cuentos se mueven entre un realismo atento al detalle y una deriva simbólica que, en ocasiones, roza lo onírico. Hay humor negro, melancolía y una ironía que nunca se vuelve cínica. La prosa es precisa, contenida, deliberadamente sobria. No busca el impacto inmediato, sino la acumulación de sentido. Los diálogos son breves; el peso recae en la observación y en una voz narrativa que acompaña sin juzgar.
El libro también dialoga con una tradición latinoamericana de narrativa urbana y social, pero se distancia de cualquier gesto testimonial. No hay voluntad de denuncia directa ni de representación totalizante. En lugar de eso, Baroja opta por fragmentos, escenas, momentos que, en su aparente modestia, revelan una imagen más compleja y honesta del presente.
Hacia el final del volumen, se impone una sensación persistente: la literatura como espacio de resistencia mínima. No una resistencia épica ni organizada, sino íntima, casi silenciosa. Narrar es no aceptar del todo la normalización de la injusticia, del abuso, del olvido. Escribir es, en última instancia, no acostumbrarse.
Sueño en Guadalajara y otros cuentos confirma a José Baroja como un narrador atento a las fisuras de la vida contemporánea, capaz de convertir la experiencia urbana en materia literaria sin idealizarla ni explotarla. Se trata de un libro incómodo, sobrio y necesario, que entiende la literatura no como evasión, sino como una forma persistente —y a veces solitaria— de lucidez.
Si hubiera que condensar este volumen en una idea, podría decirse que es un libro sobre la escritura como gesto ético: una práctica frágil, insistente, que no promete redención, pero sí memoria. Y en tiempos donde todo invita a olvidar, esa insistencia es, quizá, una de las formas más honestas de resistencia.
